Estelar

Me besaba completa, iluminaba mi piel, mi ser, me calentaba, el amado Sol; mientras se levantaba. Solo respiraba el olor de las montañas, el aire fresco, y me encontraba en mi paraíso. La neblina me envolvía y me era difícil no dejarme llevar, mis pies descalzos sentían la tierra mojada, y mi corazón tan solo me decía que siguiera caminando. Me guiaba de la trayectoria del Sol, pero ante las nubes doradas que se asomaban esa mañana, quería quedarme allí apreciándolo todo, pausar la vida y contemplar semejante belleza. 

Continué mis pasos, mis pies ya sabían el camino. Mientras más avanzaba, más me enamoraba; comenzar el día así, con dicha hazaña, con la tranquilidad, con los colores, con el alma libre de mil preocupaciones. 

Había llegado, estaba ahí. Siempre había llegado, siempre estoy llegando. Siempre estoy en la meta, para quien ve en la simpleza de vivir, el fin en sí. Me sentí estelar, fuera de este planeta, una diosa, un pedazo de eternidad, paseando entre mi misma, recorriéndome, conociéndome, enamorándome, y cuidando aquello que tanto amo. 

Era siempre yo, lo que tanto admiraba, lo que tanto me enamoraba, ahí estaba impregnado mi ser. Cuando realicé que la misma belleza que ves fuera, está dentro; me fundí con el paisaje, fluí, y simplemente me dejé ser.

-Reina de la Noche


Esta ocasión me inspira una foto que me envió un amigo que sabe de mi amor por las montañas, la foto me transportó, y se convirtió en este escrito. Mientras escribía me sentí allá, sintiendo el fresco de la mañana, la buena energía que se siente cuando entras en contacto con la naturaleza. Espero poder transmitirles eso que sentí a través de mis palabras.

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