Lo que me ayudó

Mi corazón no aceleró su palpitar, mis ojos no vieron perfección. Dentro de mi, ya le había deseado lo mejor. Pero aun me intrigaba cómo sería volverlo a ver, sin más, yo lo busqué, y me di cuenta que era posible ser amigos, dejando a un lado lo sucedido.

Me alegró bastante el saber que ya lo había superado, que una herida tan profunda ya había sanado; que no había rencor, solo una situación que trajo consigo tremenda lección. Que no hay odio, pero sí agradecimiento, por esa alma que me permitió atravesar este crecimiento.

Dicen que un roto atrae un descosido, refiriéndose que lo semejante, atrae lo semejante. Sin embargo, esa atracción puede ayudarte a no ser el/la mismo/a de antes. Para bien, o para mal, lo que tu libre albedrío elija transmutar.

Entonces aquí compruebo que el meditar ayudó, que el yoga ayudó, el escribir mis sentimientos para mi misma, influyó. Solo debía dejar salir ese dolor, buscar ayuda, completar el rompecabezas, aceptar el pasado, mis fallas y simplemente volver a reinar como siempre, en las noches. Con el mayor esplendor, con la más pura belleza, fundiéndome con la naturaleza, siendo parte de ella. Aceptando el curso de la vida, como un río que va hacia el mar, eventualmente todos terminaremos allá. Fundidos en uno, formando parte de la eternidad.

-Reina de la Noche

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