Sueños

“El universo conspira divinamente a mi favor” – repetí con lágrimas en los ojos, con una sonrisa enorme, y con toda la seguridad del mundo de que sucedería. 

Me dieron pinceladas, me dieron señales de que sí, pero debía soltar, no obsesionarme, seguir presente y empezar a construir; mi propia vida, lo que quiero ahora y ocurrió la magia

Conocí “El Secreto”, hice mi tablero de sueños, seguí visualizando, viviendo como si ya tenía todo lo que quiero. Escribí, dándole las gracias al Universo, porque para mi bien y el de todos, eso ya estaba hecho. 

Habiendo soltado y sin estar esperando, me dieron un hermosísimo regalo, aquello que hace un tiempo parecía imposible, se hizo posible, por los pensamientos, por las emociones, por la reprogramación de aquellas suposiciones.

Y aprendí que no hay que pedirle a Dios/Universo (en lo que creas, como le llames) hay que darle las gracias, declarando y sintiendo que ya está materializado. Si pides significa que careces de algo, mas si agradeces, sabes que ya te pertenece. 

La perfección quiso entrar en mi cuerpo y la sentí de mala manera, una señal para saber hacer pausas, para saber separar esos límites de lo personal. Saber que si no estás bien, no podrás aportar como quisieras. Pero si descansas, te tratas con amor, podrás aportar eso mismo a todos en tu alrededor.

Y aquí ahora estoy, viviendo el sueño, no me despierten por favor.

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Los sueños se cumplen. Los libros “El Secreto” y “Conversaciones con Dios” hicieron una gran contribución a mi vida, tanto que estoy literalmente viviendo mis sueños. He aprendido que a veces queremos tanto algo, y cuando lo tenemos no lo aprovechamos porque buscamos maneras de no dejarlo ir, ya que todo es efímero. Primero estaba la obsesión por tenerlo, y luego al tenerlo surge la obsesión por conservarlo. De ninguna manera estamos siendo felices, pensando en qué pasará luego, en vez de aprovechar lo que ya tenemos. Requiere mucha práctica estar siempre mindful, pero como dice Facundo Cabral “En una eternidad siempre se puede volver a comenzar”. Cuando te sientas presionado/estresado toma una pausa, y vuelve a comenzar. No dejes que tus pensamientos te quiten el más precioso regalo que tienes, el ahora.

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