La vida

No me dio tiempo despedirme

No pude volver a admirar su agilidad

Jamás pensé que un cuerpo tan pequeño

Hubiera tanta grandeza y a la vez tanta fragilidad

 

Se apagó su canto y por él lo hacía yo,

cantarle y vociferar “Hermano, ¿cómo amaneciste hoy?”

Simplemente ese día amaneciste más temprano

Cuando yo lo hice, ya estabas en SUS manos

 

Los demás volaban a su lado

Solo veía sus plumas levantándose con el vuelo de las otras

pero ahí él, no se movía, sus ojos cerrados

Mi desilusión, había fallecido

 

-Reina de la Noche


La muerte choca en todas sus representaciones, ¿Cómo alguien que viste nacer, alimentaste y cuidaste, de un día a otro, ya no está? ¿Cómo alguien que brindaba tanta alegría haya apagado su vida? ¿A dónde fue su chispa? 

Uno de los pajaritos (canarios timbrados) de mi hogar, falleció. Era el que para mi, tenía más personalidad. Si crees que las aves son tontas y no saben quién les da la comida, este del que hablo era muy astuto y reconocía bien a mi papá, lo seguía a donde él se moviera, claro, dentro de su jaula. Verlo sin vida fue impactante, porque me reía con mi papá de lo que ese canario hacía cuando lo veía, era un espectáculo. ¿Y ahora, de cuál me iba a reír? 

Lo encontré muerto, me tocó sacarlo de la jaula y arrojarlo a la basura. Me dio tanta tristeza el hecho de que a fin de cuentas, este cuerpo que uno tanto quiere cuidar para impresionar, se irá a la basura, se descompondrá, se volverá nada. Así de sencilla es la vida, nos presta cuerpos para vivir una experiencia, pero no somos este cuerpo. Somos quien le dá la vida al cuerpo, sin nuestro ser, nuestra energía, nuestra vibración, ese cuerpo no es nada. 

Gracias, querido animalito que me unió más a mi padre, me regaló risas, y un bellísimo recuerdo. Sé que allá, eres libre, sin límites, sin jaulas, cantando, feliz. 

 

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Justo como este era el pajarito. Le digo hermanos/as a todos los pajaritos, pues los consideramos parte de la familia. ♥ 

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