¡Celebremos!

Me levanté con el sol dentro de mi corazón, afuera estaba nublado, pero por eso desperté yo. Con muchas cuestiones que afloraban en mi cabeza, abrí las ventanas y la brisa me besó de la forma más celestial, unas cotorras me cantaron e hicieron de su vuelo la danza más bella en el cielo, se pasearon entre árboles y dejaron en mi interior la paz. ¡Ay las montañas! Mis amadas elevaciones, lo más hermoso que pudo crear el universo, justo a la izquierda del paisaje, con nubes que se sentaban sobre ellas, solo pensaba: ¿y si pudiera ser yo una nube, tan libre, tan abstracta, tan todo y a la vez nada? ¿y si pudiera estar donde quiera, sobre las montañas, en el cielo? Una voz dijo: cierra los ojos, siente, y por unos segundos fui todo lo que en esos instantes quise ser.

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Si puedo, entonces… ¿por qué no?

Fue desde ahí que reflexioné y dije ¡A celebrar! . No solo los años que tenemos habitando en estos cuerpos, sino también los meses, semanas, días, horas, minutos, segundos y cualquier otra medida del tiempo que nos hemos inventado, ¡A celebrar! Que la vida se hizo para asombrarse en cada instante, para alegrarse y con esa alegría contagiar a otros, para encontrarnos y conectarnos, con nosotros mismos, y luego con los demás. Para lograr a ser todo aquello que queramos ser. Y así espero levantarme cada día, con el sol dentro de mi, haciendo de la vida un “eterno cumpleaños“, celebrándolo todo, riéndome por nada, y si preguntan si me he vuelto loca, responderé: “Claro, ¿te enseño?”.

-Reina de la Noche

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